Se detuvo un momento a recuperar aire respirando con dificultad, calculo mentalmente de cuanto tiempo disponía antes de fuera demasiado tarde, empezo a correr de nuevo intentando dejar la mayor cantidad de terreno entre el y los cazadores.
Entonces lo vio, el lugar era perfecto, procuraba un escondite adecuado para evitar que lo atraparan se escondió lo mejor que pudo, tratando de recobrar el aliento perdido y aguardando con suerte evitaría que lo atraparan.
No mucho después alcanzo a oír los gritos de los zombies, estremecedores, su compañero, tal como había supuesto fue rápidamente cazado, trato de reconocer los otros zombies, tres cuatro, cinco, solo quedaban tres, el resto, ya se habían convertido, solo esperaba que nadie le hubiera visto esconderse de lo contrario, estaba perdido pues sabrían inmediatamente donde estaba.
Escucho un nuevo grito de agonía, poco después otro, aguardo, pasaron los minutos, no le habían visto como se ocultaba, dio un suspiro de alivio no todo estaba perdido, contuvo las ganas de echar un vistazo, no fuera que alguno llegara a ver un movimiento.
Estaba solo, todos los demas habian sido atrapados, devorados y transformados en zombies sedientos de sangre, ese seria su destino si le atrapaban, convertirse en un zombie, sediento de sangre y carne, algo que no deseaba.
Empezó a escucharlos mas cerca, se los imaginaba con las manos levantadas, ansiando comérselo y transformarlo en uno de ellos, contuvo la respiración cuando uno de ellos paso a apenas unos centímetros de su escondite, procuro no moverse ni hacer ruido alguno, paso de largo.
No sabia cuanto tiempo había pasado, los zombies se acercaban y alejaban errantes, buscándolo, entonces, todo termino.
Escucho su voz por encima de los gritos, llamándolo, estaba salvado, salio de su escondite presuroso, y avanzo corriendo entre los zombies despidiendose con la mano.
- Me tengo que ir hasta mañana - grito a sus amigos y estos se despidierón a su vez de él
Siguió corriendo hasta donde estaba su madre que le recibió con una sonrisa y un abrazo, mientras empezaba contarle lo bien que se lo había pasado, detrás suyo, sus amigos dejaban la posición de zombies, mientras decidían si seguían jugando al escondite o se ponían a jugar a otra cosa.


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