Hoy era un día especial para Jose, era la primera vez que acudía a la gran reunión, tenía una idea bastante clara de lo que encontraría allí, elfos, gnomos, dragones, magos y otras maravillas, no contaba a los enanos ya pasaba uno por el pueblo tres veces al año y era de lo mas desagradable pero lo mejor de todo era que Perla, el gran Dragón, estaría allí, no es que no lo hubiera visto antes ya que perla visitaba a menudo el pueblo, así como tantos otros, llevando información medicinas provisiones y otras cosas de un lado a otro ademas, cada vez que visitaba un pueblo, se quedaba todo el día o toda la semana, a veces, incluso mas y cada noche contaba una historia, a Jose le encantaban las historias de Perla las contaba como nadie sabia hacerlo.
Jose aun no entendía porque le llevaban a la reunión, faltaban aun dos años para que le dejaran ir, y muchos de sus amigos se habían quejado, pero solo a el le dejaban ir y la verdad, no tenia intención de quejarse.
Alcanzaron la sima de la montaña, desde ese punto se divisaba el enorme claro donde se llevaría a cabo la reunión, Jose se asombro de la extensión de tierra que había frente a el, jamas pensó que sería tan enorme ni que existiera tanta gente en el mundo, el cielo claro revelaba una gran cantidad de dragones, grifos y otras criaturas que Jose no reconocía aun así, desde allí diviso a Perla, no volaba, el enorme dragón, mucho mas grande que ningún otro, se encontraba en el claro, a pesar de la distancia el dragón resaltaba como una montaña.
Empezaron a descender, llegarían al atardecer, Jose ardía de impaciencia cuando por fin alcanzaron el linde de la reunión los nervios se lo comían, su padre le había explicado como funcionaban las cosas, durante las dos semanas que iban a permanecer en ella podía moverse libremente, las cosas estaban organizadas, podía moverse con total libertad, y comer cuanto le apeteciera, para dormir, podía acudir a la tienda que deseara pues tanto unas cosas como otras, eran comunes a todos los asistentes y cuando fuera el momento de irse, mandaría un dragón a recogerlo.
Jose aun no terminaba de creerse que volaría en un dragón y durante todo el trayecto no había cejado de bombardear a su padre a preguntas sobre como seria, sin embargo ahora tenia otras cosas de que preocuparse, al principio, era un murmullo sordo, pero ahora, escuchaba claramente un ruido ensordecedor que le abrumaba y dejaba sin palabras, cientos de miles de personas hablando a un tiempo, creando un retumbo constante e ininteligible de voces, algo que Jose jamas había sentido antes, por primera vez desde hacia meses se daba cuenta de la verdadera inmensidad de la reunión algo de lo que no había sido consciente ni siquiera mientras lo había visto desde lo alto de la montaña.
Tan ensimismado estaba con ese nuevo descubrimiento que no presto atención de la conversación entre su padre y un mago que lucia una túnica roja, su padre tubo que llamarle varias veces para conseguir que le escuchara.
Le puso una pulsera y le explico como funcionaba, era sencillo, unas pocas ordenes mientras colocaba la piedra central y podría, desde hablar con el hasta saber donde se encontraba en cada momento, ademas, cada vez que alguien le dijese que enseñase la pulsera debia hacerlo.
Jose miro detenidamente la pulsera, pese a su sencillez era bonita, una fina banda de plata se ajustaba a su muñeca a la perfección rematando en una piedra que asemejaba a un diamante perfectamente blanca, después de hacer un par de pruebas para asegurarse que había entendido como funcionaba, su padre le permitió irse.
Se quedo mirando un momento la pulsera, puso el dedo en la piedra como le acababan de explicar.
-Busca a Perla
Al instante una esfera luminosa e incorpórea salio de la piedra, un hilo igual de brillante la mantenía unida a la pulsera, maravillado intento coger la esfera su mano la atravesó como si no estuviese allí, volvió a intentarlo, quiso sujetar el hilo pero nada su mano pasaba limpiamente y nada se alteraba, la esfera seguía ahí delante, mostrando le la dirección que debía tomar para encontrar al dragón después de unos intentos mas desistió y empezó a correr por donde indicaba la esfera, esta se alejaba lo suficiente para que le diera tiempo a girar y saber por donde meterse, avanzo veloz entre la gente agradecido del hilo que le permitía saber donde se encontraba la esfera aunque en ocasiones no fuera capaz de verla.
No tardo en llegar al lugar reservado para Perla aunque reservado, era una definición algo extraña, si bien ninguna tienda puesto ni construcción alguna se encontraba en mas de quinientos metros a la redonda, Perla se encontraba rodeado de una multitud de jóvenes todos sentados frente a el y en un inquietante silencio Perla giro la cabeza para mirarlo.
- Acércate Jose, te estábamos esperando pues la historia que voy a contar, pertenece a tu familia
Jose se sorprendió ante lo que acababa de decir Perla por varios motivos, primero, recordaba su nombre, poco importaba que el dragón pudiera recordar no solo su nombre sino que pudiera decirle el de sus padre, abuelos y seguir recitándole detalladamente todo su árbol genealógico sin un solo error durante tantas generaciones que jose habría muerto antes de terminar, si no que ademas, la historia, tenia que ver con él.
Jose se acerco a Perla tal y como el le había pedido, el resto de los jóvenes le miraban, algunos sorprendidos, otros expectantes, algunos con envidia, alcanzo el principio del grupo e hizo mención de sentarse.
- No Jose- dijo Perla- Hoy tendrás un asiento especial, acércate
Todavía sin creerse lo que estaba sucediendo Jose avanzo hacia Perla, entonces, se dio cuenta que la esfera, seguía señalando el camino, avergonzado, la guardo y siguió avanzando, perla agacho la cabeza situándola delante de Jose, jamas había estado tan cerca de Perla, era enorme, tenia que mover la cabeza para mirar completamente la suya.
- Sube y siéntate
Jose jamas supo como lo hizo, pero se encontró en el morro de Perla, se sentó como había pedido, aun sin entender lo que sucedía y luchando con la alegría de lo que estaba haciendo.
- Mirar a este chico- Empezó perla- mirarlo bien y recordar su cara
- Es descendiente directo de la primera persona que me vio, y es idéntico a el, idéntico a aquel que me vio nacer, quien fue hermano, padre y amigo, aquel que me dio nombre, fijaos bien, y escuchar su historia, mi historia.
Perla se detuvo un momento, para asegurarse que todos escuchaban y para que jose se recuperara de lo acababa de escuchar.
- Hoy os voy a contar la historia del primer dragón, una historia que empieza cuando los dragones aun eramos mitos la magia solo era una ilusión y la guerra devastaba otra vez mas el planeta
- Escuchar y aprender, aprender para no olvidar, recordar para no repetir los errores de vuestros mayores, recordar para que la paz siga reinando y la guerra mantenga su destierro
-Todo empezó......


No hay comentarios:
Publicar un comentario